viernes, 11 de febrero de 2011

La confianza en el Karma

El siguiente texto tambien lo tomé de http://www.khamlungpa.org.mx/Archivos/2.%20No%20tener%20confianza%20en%20la%20ley%20del%20karma%20es%20un%20error.pdf

de la pagina del centro Khamlungpa

2. No tener confianza en la ley del karma es un error (1)

Preparación.
Inspiro, espiro experimentando conciencia del cuerpo (recorrido comenzando por plantas de pies hasta la cabeza, acaba con soporte en el peso sobre el cojín)
Inspiro, espiro calmando la actividad corporal (reconoce y libera las tensiones y sus tendencias)
Inspiro, espiro experimentando conciencia de la mente (los pensamientos, recuerdos, emociones y la capacidad de reconocerlos)
Inspiro, espiro calmando la actividad mental (permanezco en ecuanimidad, si apego sin rechazo, soporte en la respiración)
Sé noble, austero, majestuoso como una montaña. Acepta tus pensamientos sin valorarlos, acéptalos tal como lo que son, solo pensamientos. Sé magnánimo en la aceptación tal como las laderas de una misma montaña: la una acepta relajadamente la luz, la otra, paciente y generosa, acepta la sombra.
De esta manera la agitación se apacigua, la palabra se silencia, el espíritu alcanza serenidad. La tempestad de los pensamientos y reflexiones se calma y los conceptos que conducen al conocimiento llegan a su último desarrollo. --------
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Para la felicidad del mundo.(Texto de S.E. Kalu Rimpoché)----------------------------
En la primera de las Cuatro Nobles Verdades, enunciadas por Buda, se afirma que la vida es sufrimiento y buscando sinónimos que amplíen y muestren en profundidad lo concreto de esta afirmación encontramos: conflicto, pesar, intranquilidad, insatisfacción, motivados todos por una necesidad recurrente que las cosas sean de otra manera. Los fenómenos placenteros o felices también se incluyen al reconocerles su dinámica inestable y que no perduran en el tiempo por lo tanto antes o después se transformarán en fuente de insatisfacción. Otras veces el cambio es tan imperceptible, diluido en el día a día, que no se distingue y esa aparente estabilidad induce monotonía, aburrimiento y posterior rechazo. Es imprescindible resaltar que la intención de señalar al sufrimiento como omnipresente no reviste un carácter fatalista, sino simplemente es hablar con honestidad, decir abiertamente lo que hay sin disfraz, sin rodeos.
Quedarse en la sola enumeración sí sería una actitud morbosa, pero aceptada esta verdad comienza el verdadero camino con el entendimiento de sus causas y las actitudes y acciones que superan este conflicto. Hay veces que nuestra vida nos parece aburrida, gris, sin creatividad, y puede que nos preguntemos ¿de que sirve todo esto? ¿para que hago lo que hago? Esta tediosa sensación que todo lo invade en parte se debe por que no hemos hecho, no hemos podido o en el mayor de los casos no hemos sabido hacer el intento de ganar información estimulante e inspiradora. Estamos hipnotizados por el medio ambiente a través de los medios de prensa, la TV y sus formadores de opinión que crean tendencias e ideales con otras necesidades y fines que inyectan y que no siempre son los nuestros, vivimos con anhelos prestados, luchamos por llegar a esa “realidad” que nos es ajena, una realidad que cultiva la falsa idea del bienestar y la felicidad basados en humo, espejismos. Una vez más el vacío interior, esa incomodidad que impide estar con uno mismo y bucear en la propia espiritualidad, se hace presente y nuestra mirada se dirige hacia fuera, no permitimos que nuestra mente sensata, la cordura innata, tome el timón de nuestra búsqueda y nos entregamos con la ilusión que el pertenecer a algo nos hará felices y en realidad solo conseguimos un refugio temporario, un bálsamo que refresca nuestro corazón herido y vulnerable. Valores ilusorios, que sin embargo nos hacen caer en una tramposa y envolvente rutina y así es como la mayoría nos rendimos a vivir mediocremente, sin salir a la superficie para preguntarnos a nosotros mismos si hay algo más. Una y otra vez nos repetimos en la búsqueda, reproduciendo patrones similares porque no imaginamos otra cosa que lo mismo de siempre. ¿No es acaso esta monotonía una variedad de sufrimiento?, so consideramos que la rutina es una pesada losa que impide madurar, crecer emocionalmente; y no me refiero a las grandes metas budistas como el Nirvana o la iluminación, sino a crecer al menos espiritualmente, tomar contacto con esa esencia humana inherente que nos permite la propia superación. ¿Qué es lo que hace un pájaro nacido y criado en cautiverio salte incansablemente de un soporte a otro? Nunca ha volado pero su potencial le impele a cruzar el cielo, a conocer el espacio. El felino rendido a su prisión gasta su agonía en el salto que no dará; hasta la más perezosa de las criaturas extraña el viento, las tormentas, el brote fresco que llevarse a la boca.
Todos añoran la luna, las estrellas, el rocío del amanecer, su hábitat natural. Así nos encontramos, sin poder desarrollar nuestro potencial. Aunque olvidada o aún no reconocida, nosotros extrañamos morar en paz en nuestra verdadera naturaleza, en la cordura innata. Por lo tanto debiéramos preguntarnos ¿que hemos logrado, que hemos conseguido, queda algo más allá de los recuerdos, toda nuestra vida será una infinita sucesión de recuerdos? ¿No estará siendo hora de cuestionar el método? En nuestras vidas cotidianas no usamos más de una vez un mismo producto si éste no cumple con lo prometido ¿y como reaccionamos entonces? pues no usándolo más, cambiando de marca, reclamando al fabricante o a los comerciantes y hasta recurriendo a las oficinas de protección del ciudadano. Pero en lo que respecta a nuestra íntima necesidad de calma y felicidad estables no hacemos lo mismo, es más nos predisponemos descuidada e inocentemente al permanente juego de embaucarnos a nosotros mismos con la habilidad del inescrupuloso vendedor.

Dag Shang Kagyü - Articulos
http://www.dskbudismo.org/articulos Potenciado por Joomla! Generado: 18 December, 2006, 13:30

martes, 1 de febrero de 2011

¿CÓMO MEDITAR EN VACUIDAD?

El siguiente texto es un articulo del director espiritual de la Fundación para la Preservación de la Tradición Mahayana. El Venerable maestro Lama Zopa Rimpoché que tomé de la pagina del centro Khamlungpa Url:

http://www.khamlungpa.org.mx/articulos_6.html

Por el Ven. Lama Zopa Rinpoche

En caso de que estés interesado en practicar la meditación sobre la vacuidad, voy a dar un par de técnicas simples pero útiles para hacerlo.


La primera técnica es una que menciono con frecuencia en los cursos de meditación – meditación en vacuidad mientras caminas. Esta es una meditación de toma de conciencia, pero mucho más profunda que la toma de conciencia al caminar usual en la que simplemente mantienes conciencia de caminar “estoy caminando”. La meditación de toma de conciencia debería ser mucho más que simplemente fijarte en lo que estás haciendo. Lo que realmente debes observar es tu motivación. Si no observas tu mente no sabes qué es lo que está motivando tus acciones. Lo que deberías hacer es detectar la motivación negativa, la causa del sufrimiento y cambiarla a positiva. Deberías estar aplicando tu meditación como una medicina para erradicar los pensamientos negativos, los engaños – las emociones destructivas que te dañan a ti y a los demás. Necesitas erradicarlas y hacer que tu mente sea saludable y tu actitud benéfica, tal como el Buda explicó:

No te impliques en acciones dañinas,
Lleva a cabo sólo aquellas que son positivas…

Abandona la no virtud, la causa del sufrimiento y practica la virtud, la causa de la felicidad. Transforma tu motivación negativa en positiva para que tus acciones se vuelvan virtuosas. De esta manera, no desperdiciarás tu vida, sino que la harás significativa. Por lo menos no estarás dañándote a ti mismo ni a los demás. Esta es la manera de practicar de manera más significativa la toma de conciencia. Por ejemplo, cuando estés caminando o estés sentado, pregúntate: “¿qué estoy haciendo?”. Entonces tu mente te contestará “estoy caminando” o “estoy sentado”, dependiendo de lo que estés haciendo. Cualquiera que sea tu actividad puedes hacerla meditando en vacuidad. Una forma en que puedes hacerlo es responder a la contestación “estoy caminando” con otra pregunta: “¿Por qué digo ‘estoy caminando’?”. Y entonces analizas; buscas la razón. Lo que encuentras es ‘la única razón por la que digo esto es que el agregado de mi cuerpo, la base que yo etiqueto como “yo”, está caminando”. Tu cuerpo está caminando – solo por eso tu mente etiqueta y cree ‘estoy caminando’. Después de hacer eso, investiga cómo te aparece tu “yo” en ese momento.

¿Es el mismo de antes o ha habido un cambio? Generalmente verás que no es el mismo, que ha habido un cambio definido. De repente, la antigua visión de un verdadero “yo” en tu cuerpo, que aparece por su lado, el “yo” que siempre creíste que estaba ahí en tu cuerpo, se ha desvanecido, se ha vuelto no-existente. Y esa es la verdad. No es una visión falsa o errónea. El viejo “yo” es el falso. Cuando no meditas, no analizas, el “yo” que te aparece y en el que tú crees – el “yo” que parece estar en los agregados, en este cuerpo – es el “yo” falso.

En los textos filosóficos, nos referimos al “yo” como existente inherentemente o existente por naturaleza. En términos de psicología occidental, lo llamamos el “yo emocional”. El “yo” emocional – el que crees que está en tu cuerpo o en tus agregados – es totalmente no-existente. Esto es lo que tienes que descubrir – que está vacío. Debes descubrir que es totalmente no-existente, totalmente vacío. Si puedes realizar esto – que no hay ni el más mínimo átomo de un “yo” ahí – y sentir como si te hubieras convertido en completamente no-existente, has entrado en
el Camino Medio.

En ese momento, en el que realizas la vacuidad, ganas la convicción total o entendimiento definitivo, puedes alcanzar la liberación, puedes cesar todo sufrimiento y su causa.

Permanece en ese estado de tu descubrimiento de la ausencia del “yo” emocional. Mantén tu mente en la vacuidad de eso. Cuando tu mente se distraiga, otra vez pregúntate a ti mismo “¿qué estoy haciendo?”. Entonces, cuando tu mente responda, hazte de nuevo la pregunta “¿Por qué digo ‘estoy haciendo…’?”, no hay razón otra que... Si la respuesta es “estoy meditando”, pregúntate “¿Por qué digo ‘estoy meditando’?” No hay razón otra que el hecho de que la base, los agregados de la mente, se están transformando en virtud (que es lo que la meditación realmente significa). Entonces investiga de nuevo para ver qué efecto tuvo esto sobre tu “yo”. ¿Ha habido un cambio o no?

Hacer esta meditación una y otra vez te ayuda a ir viendo cada vez más claro este falso “yo”. Mientras más claro veas ese falso “yo”, el “yo” emocional, el “yo” que no existe, mientras más claro lo veas, mejor reconocerás la vacuidad – te vas dando una mejor idea de la vacuidad.

La segunda técnica para meditar en la Vacuidad es una que te lleva hasta tu infancia, al tiempo en que no conocías aún el alfabeto.

Imagínate antes de que aprendieras el abecedario. Estás sentado en la clase y tu profesor dibuja una letra en la pizarra por primera vez. Tú, el niño, no tienes idea de lo que es, de lo que esas líneas representan. Aunque el profesor dibuje una A, no aparece ante ti como A. Aunque ves estas líneas en la pizarra, la A no te aparece. Ves las líneas, pero no las ves como A. Eso es porque tu mente no la ha etiquetado como A y aún no cree en ello. Recuerda, etiquetar no es suficiente – para que haya una apariencia, también debes creer en ello. En este punto de tu vida, tu mente todavía no ha etiquetado esa configuración ni ha creído aún en ella.

“Esto es una A” te dice tu profesor, y entonces tu mente – creyendo lo que dice tu profesor, en relación a la base, esas líneas en la pizarra – crea la etiqueta A, meramente imputándola sobre la base, y creyendo en ella. Sólo entonces tienes la apariencia de la letra A. Después de eso, entonces, ya ves que es una A. El punto que hay que entender aquí es que primero hay unas líneas arregladas o configuradas de una forma particular, esa configuración es la base.

¿Qué es lo que hace que tu mente decida sobre la etiqueta particular A? No etiquetas cualquier configuración como A – tiene que ser este patrón particular. Este es el por qué tu mente escoge etiquetarla A – porque ve el patrón apropiado. Esa es la base; la base que se etiquetará A.

Entonces puedes ver que la base, ese patrón particular, y la etiqueta son diferentes. Este es el punto que estoy intentando esclarecer.

El patrón es la base, y la A es la etiqueta. Estos son dos fenómenos diferentes, no uno mismo. Aparecen como un único fenómeno – sin análisis, a tu mente le aparece como uno solo. Parece que la A está sobre la base, el patrón. Eso es lo que parece. Si no analizas, parece que la A estuviera realmente ahí, en el patrón, como si la A estuviera ahí en esa base.

Entonces, el patrón es la base y la A es la etiqueta. Ahora necesitas concentrarte sobre esta conclusión.

Antes de que tu mente cree la etiqueta A, primero tú ves la base, ese patrón particular. Eso es lo que causa que apliques la etique A. A partir de esto, entonces, está claro que la base no es la A. Si lo fuera, deberías ver la A en el mismo primer momento en que vieras la base, pero eso no es lo que sucede. No sucede así sea cual sea el fenómeno que veas. Primero ves la base, y después aplicas la etiqueta. Tu mente crea la etiqueta después de ver la base.

Tomemos un pilar, por ejemplo – la base específica que soporta las cosas de pie, que efectúa esa función particular – ver esa base primero causa que tu mente escoja etiquetarla “pilar”. Entonces ves el pilar. No lo ves desde el mero principio. Si vieras la base, pero tu mente no la etiquetara, no verías el pilar. Similarmente, también ves la A más tarde, la ves después. Esto significa que el patrón y la A no son uno mismo.

El patrón no es la A – es la base que se ha de etiquetar como A. Este es el punto que hay que comprender: la diferencia entre los dos. Esta es una línea de razonamiento.

Una segunda línea de razonamiento sería la siguiente:

Busca la A. En el patrón, ¿dónde está la A? Mira la primera línea (/) de la letra. No encuentras la A ahí. Mira la otra línea (\). Tampoco encuentras la A ahí. Tampoco está en la línea intermedia (-). Incluso cuando están las tres líneas ensambladas de manera a formar la configuración A, eso tampoco es la A ya que eso sólo es la base a ser etiquetada. Únicamente después de ver la base la etiquetas A. Por tanto las tres líneas juntas tampoco son la A. Por tanto, cuando ves ese patrón de tres líneas en la pizarra, no hay ninguna A en el patrón, sin embargo sí hay una A en la pizarra, y la única razón por la que puedes decir eso es por que el patrón está en la pizarra.

De forma similar, cuando miras por la ventana y ves pasar un coche, analiza lo que sucede. Primero que todo, antes de que cualquier cosa aparezca, no etiquetas “coche” porque no has visto nada aún. No hay razón para que etiquetes ‘ahí va un coche’. Cuando un coche sí pasa, no lo etiquetas ‘coche’ en el mismo momento en que lo ves, porque para que tu mente escoja esa etiqueta en particular, tienes que ver algo primero, como hemos venido diciendo. ¿Qué es lo que causa que tu mente cree la etiqueta? Debe haber una razón previa. Debes ver algo antes de crear la etiqueta. Lo que ves es la base – el fenómeno que tiene la forma apropiada y efectúa la función de ir aquí y allí, transportando personas y demás – debes ver esto primero. La etiqueta “coche” viene después. Primero ves la base; después ves el coche. Ves el coche después de haber aplicado la etiqueta. Por tanto, es una alucinación. Sea lo que sea que veas pasar – una persona, un gato, una motocicleta – funciona de la misma manera. Bajo circunstancias normales, cuando no analizamos lo que vemos cuando pasa un coche parece como si la base misma fuese el coche o como si hubiera un coche sobre la base, y que eso fuera lo que está pasando por ahí. Pero esto es una completa alucinación. No hay coche ahí, de la misma manera que no hay una A en la configuración de tres líneas.

El coche existe, pero no ahí. Es lo mismo con la A. Cuando vemos la A y no la analizamos, cuando no meditamos, parecería que la A estuviese ahí, en el patrón. Eso también es una completa alucinación.

Ese es el objeto a ser refutado – la A que está ahí no meramente imputada por la mente. Una A, que si la buscas, no la encuentras. Ese es el objeto de refutación; eso es lo que tenemos que
realizar que está vacío. Y esa Vacuidad es la naturaleza última de la A.

La razón por la que ver la A sobre la base es una visión falsa o errónea es que si intentas encontrar dónde en las tres líneas (/ \ -) se encuentra la A, no puedes encontrarla. Y cuando la buscas en las tres líneas ensambladas (A) tampoco puedes encontrarla ahí. Cada pieza por separado no es la A. Tampoco lo es el patrón ensamblado, porque ese es la base a ser etiquetada A.

Analizando de esta manera, puedes reconocer tus alucinaciones cotidianas, tu visión errónea, y entender lo que tienes que realizar como vacío. Lo que significa Vacuidad. El análisis lo esclarece todo. Practicar la toma de conciencia de esto, meditar sobre esto, te ayuda a controlar tu propia mente emocional. Hace que sea casi imposible el surgimiento de pensamientos emocionales como el apego o el enfado. Esto significa que dejas de motivar el karma, la causa del Samsara, la causa de los reinos inferiores. Por tanto se convierte en una protección increíble, una gran fuente de felicidad y paz, y la causa de la liberación y la iluminación para ti y para los demás seres sintientes.

Al desarrollar esta sabiduría y practicar Bodhichitta, tú mismo puedes alcanzar la iluminación y llevar a los demás seres sintientes a la iluminación también.

Por tanto, si realmente quieres practicar el Dharma, medita y observa un cierto desarrollo en tu vida, si quieres clarificar y profundizar tu comprensión de la vacuidad, y acercarte a realizarla, estas técnicas pueden ayudar, aunque no utilicen conceptos filosóficos, como los cuatro puntos de análisis y demás. Al practicar estas técnicas, puedes ver más claramente cómo la mente no es el “yo”, que es lo que mucha gente piensa.

Muchas cosas se vuelven más claras.

Esta enseñanza profunda sobre la Sabiduría que comprende la Vacuidad dada por el Lama Zopa Rinpoche se extrajo de VIRTUD & REALIDA, traducido del Inglés al Castellano por Berenice Font.


jueves, 27 de enero de 2011

La última palabra

El ego habla por nosotros, piensa por nosotros y ve por nosotros. Es un amigo protector-destructor.

No hay condena en esto. Realmente es difícil controlar los pensamientos, adiestrar tu mente de tal manera que no surjan pensamientos negativos que conlleven karmas negativos.

"Mantener la mente alejada de los pensamientos negativos, no permitir que vaya tras el enfado el deseo, la ignorancia, etc., quiere decir dejar de crear karma negativo. Cuando impides que tu mente caiga bajo el control de los engaños no creas karma negativo, por lo tanto no experimentas el resultado de que otros seres te dañen a ti y pongas en peligro tu vida" LZR

Siempre he deseado que el ego callé pero mi ego no lo ha permitido.

Me permitiré hablar de una experiencia personal.
El día de hoy conversé con una persona que evidenciaba conocimiento, podía platicar con ella de Dharma, de vacuidad, y de inexistencia.

Pero, después, la conversación se volvía mas personal y hablaba de la gente, de como le caen mal, como se mal logran sus relaciones y como guarda odio a la sociedad.

Solo alcancé a decirle que no lo hiciera. Que estaba tomando veneno, mas no supe decirle cómo controlaba esa irá interna, esa aversión.
Y ese apego a la aversión, y al ego.

Lo explicaré fácil:

Esta persona se sabe bueno en lo que hace, pero las condiciones lo han llevado a no ser tan valorado su trabajo, por ende guarda resentimiento a las personas que valoran un trabajo de menor calidad que el de él y a esas personas del trabajo de menor calidad.

Así como su modo de vida es criticado por las personas y su familia. También guarda rencor a su familia.

Los venenos están ahí y cada uno de ellos ha tomado.

En el libro de Lama Zopa Rimpoché "La puerta de la satisfacción" menciona como las personas tendemos a maximizar errores o acciones no agradables, pone como ejemplo cuando nos pica un mosquito en la noche. Nos zumba en la cabeza y no nos deja guardar reposo. Hay personas que se molestan demasiado y al día siguiente dicen que no pudieron dormir toda la noche, posiblemente sea así, o solo no los dejó descansar unos minutos u horas, pero decimos que fue así, y nos molestamos, porque esté mosquito nos haya chupado sangre, haya extraído una pequeña gota de sangre.

No habla de la generosidad para dejar que nos piquen los mosquitos, si no que habla de la irritabilidad cuando nuestro ego es molestado, cuando el orden que nuestro ego espera, es desilusionado.

Lo mismo le pasa a él. No es una condena, es una enseñanza.
Se vuelve condena cuando no sabemos como manejarnos ante las situaciones inesperadas que afecten nuestro ego.

A mi también me pasó, por eso decidí estudiar Dharma, para aprender a controlar mi ego. A someterlo.

Así cuando nuestro ego(el ego no somos nosotros, si no la existencia que se aferra a esta vida; es decir, un yo con agregados: un yo que considera que nuestro cuerpo y nuestro alrededor es lo que nos define, entre otras cosas) se ve herido, por comentarios, actitudes, situaciones; nos ciega las emociones, llegamos a pensar que las cosas están mal y que el ambiente es diferente, (claro, es nuestra percepción) pero, de tener una linda mañana soleada, al haber recibido una mala noticia, una mala cara o reclamo el mediodía se puede volver fastidioso, nefasto, e incluso nuestra actitud arroja semillas de karma negativo que pueden hacernos pasar mal rato ese mismo momento, todo durante un mismo día, una misma semana o año. O una vida.

Nos volvemos inconscientes que esa miserabilidad proviene de uno mismo. Los factores externos nos han dado en el talón de nuestro ego. Nos volvemos un pequeño auto en carretera que se ve afectado por todas las condiciones de alrededor, volatiles, sin el dominio de nuestras emociones y mucho menos pensamientos.

Los pensamientos también generan karmas negativos.

Por eso, hay que evitar en mayor medida estos pensamientos.

Una amiga virtuosa me comentó que el esposo de una compañera de su trabajo tenía resentimientos con su mujer, porque ella constantemente salía a carretera, una vez pensando que ella salía fuera de la ciudad, le envía un mensaje de texto al celular diciendo "Ojalá chocarás" y ella minutos después, recibe una llamada del hospital que su marido estaba en urgencias porque se accidentó en un choque.

Su pensamiento se volvió un karma negativo inmediato,
Nuestros pensamientos son karmas. Y al darles preferencia se van volviendo mas grandes.

El budismo enseña a controlar la mente, por eso, tener pensamientos positivos ayuda a subyugar poco a poco nuestra mente.

"Debemos ser espias de nuestra propia mente, vigilarla cada segundo, estar alerta a sus pensamientos"

De esta cita queda pendiente su autor.

Y en cuanto a la disolución de los problemas externos, debemos ver a todos como nuestros maestros, cada quien tiene un aprendizaje para nosotros, algunos enemigos nos enseñan a practicar la paciencia, o la compasión, otras personas, la empatía y el entendimiento.

Sé que esta persona con la que me topé también me enseña algo, e incluso es mas importante que un buda, porque me ha hecho remover las aguas de mi mente en busca de la solución a sus conflictos y a los míos. Es una emanación de perfecta iluminación visualizada a mi nivel mental.

Pero sobre todo, lo mas importante para dejar de tomar los tres venenos es Amar a los demás,

"Al empezar a amar a los demás empezamos a experimentar la verdadera felicidad" Lama Zopa Rimpoché.

Cuando empezamos a amar a todos los demás seres consientes, todo se vuelve mas fácil, la primera felicidad que llega es la del desapego, cuando amas a los demás, no hay nada que nos haga falta y procuramos para ellos todas sus comodidades, nos es fácil dar, nos es fácil desprendernos de lo que antes nos tenía preocupados, de las posesiones materiales, del tiempo, del nuestra labor hacia otros.

Después también viene generosidad, y la compasión.

Trabajar por otros seres se vuelve prioridad.

Nuestro yo se disuelve.

Nuestro ego se va callando, y deja de pensar por nosotros y ver por nosotros.

Simple y sencillamente, ¿¿¿qué es lo que mas deseamos en la vida??? La felicidad, ¿no es lo mismo que desean todos?, e incluso los animales lo desean, si solo trabajo por obtener felicidad en está vida no me estoy diferenciando mucho de una animal, por lo tanto, si trabajo por obtener felicidad en esta vida, mis karmas me llevan a tener felicidad solo en esta vida y nada mas, en el momento de mi muerte, al no haber generado acciones virtuosas que me permitan seguir escalonando en la rueda del samsara, yo podría renacer como una animal o un preta, Por ello, tengo que trabajar para al menos, volver a tener un renacimiento humano y tener la conciencia de poder salir de esta rueda de constante sufrimiento que es el samsara.

Que hayamos nacido humanos no es fortuito, que tengamos conocimiento del dharma tampoco lo es, que estemos conscientes del sufrimiento y queramos salir de él es una condición karmatica que nos trajo hasta aquí. En el pasado, fuimos seres a los que nos recitaron al oído mantras, que tuvimos un amigo virtuoso que nos enseñó, que hemos creado las condiciones necesarias para estudiar dharma, y además de escuela mahayana que se dedica a buscar la Iluminación para todos los seres. Creo que sería un error, si no llegamos a hacer algo por todos los demás.

¿Qué tan importante soy yo a comparación de todos los demás seres?