Mi alma está en ti, lo supe cuando te vi a los ojos, paseando por Chapultepec.
Pero empiezo a creer que ese momento en que nos miramos fue más bien por qué eres atractivo.
Y me viste de esa manera porqué yo lucía miserable.
Y tú eres compasivo.
Hablaba con Hugo pero nunca dejaba de mirarte, y cuando lo hacía sentía tus ojos sobre mí, había lástima en ellos. Pude sentirlo, era pesado. Como si lo que sentías traspasara tu cuerpo, el aire, la multitud, las palabras de mi amigo y flotaran para depositarse sobre mi espalda.
Cuando caminé a casa esa noche juré que sabías lo que pensaba. Juré que sabías regresaría sola caminando alrededor de las casas Barragán, llegaría a las vías. En mi imaginación tu asumirías dormiría bajo el puente del tren o que mi casa estaba ahí. Aún es una certeza para mí esa presunción tuya.
Mi alma ha sido tuya antes de esta vida.
Lo confirme en aquél viaje a Michoacán, en la iglesia de madera, con el olor a La Barra, la casa de mi abuelo. Temblé al inclinarme en un trascepto, una capilla oscura que apenas recuerdo de que santo iba. Observaba los detalles de ebanistería desgastada, sabía que había vuelto en el tiempo, que estaba en casa de mi abuelo, el lugar que pensé vine y me iré, dónde mi universo y cosmogonía personal se formó: para mí Dios era los recuadros santos de la abuela; el paraiso aquellas paredes celestes; la primera creación el sauce con lianas en el cuarto derrumbado y el éter del primer día olía a madera vieja.
Y se posó un peso en mi espalda. Volteó y tú mirada y sonrisa se conjugan ,creo que es la mirada de un cazador cuando el conejo cae en la trampa. No, es diferente, más bien es como si un espía te revelara información, estabas plácido. Esa mirada cómplice delató que tú sabías de mí antes. Que tú sabías de dónde venía, mis anhelos y recuerdos los conocías. Tu me llevaste ahí por eso. Para deleitarme y jactarte, para demostrarme que ya sabias todo de mí.
A la fecha creo que sabes que de niña le hablaba a la Luna.
Fue helado, yo estaba sin piel delante de ti. Creo que eso fue nuestra condena, que me conoces tan bien que sabes que no avanzaríamos, pero eso es algo que no termino de asimilar
En la distancia comienzo a creer que es por qué la madera vieja detona muchas sensaciones, todas melancólicas. Tu ausencia me dice que no hay magia ni metafísica. no hay vidas pasadas ni futuros predestinados. Las paredes celestes se vuelven verdes suicidas y un árbol en un cuarto derrumbado se seca junto con el ladrillo, las casas se pierden y las promesas en servilletas se destruyen.
Una parte de mi cree que seguimos destinados.
Que responderás mi llamado.
Todo yo tiene la certeza que me amas.
Por favor, sigue ausente para matar esa creencia tan venenosa.
Sigue indiferente y nunca contestes.
Mi alma es tuya, si, pero no existe tal cosa como pertenencia y no lo entiendo. Tu nombre está en mi médula pero para mi alma fuiste mi compañero. Y no lo entiendo.
A la fecha mi cordura está sujeta a un designio tuyo.
Debería estar agradecida con tu decisión actual, pero tengo mucho apego.
Aún así trato de vencerlo y rezo cada noche para que descanses tranquilo, que tu cabeza toque la almohada sin ningún peso,que tu andar no tenga ningún tropiezo y tú corazón sea ligero.
Mi motivación de todos los días es que los karmas positivos que llegue a acumular por el día florezcan sobre ti.
Que tus karmas negativos se depositen en mi.
De otra manera no hay razón por la cual levantarse de la cama
